My Bloody Valentine - London Roundhouse (21/06/08)
June 24th, 2008
Los conciertos de la banda más ociosa de Creation Records (y eso es decir bastante) son cosa de mito. Entre los que tuvieron la chance de verlos en vivo hace ya más de 16 años hay algunos que proclaman como todo lo que My Bloody Valentine creó en discos se venía abajo en un mar de distorsión; otros son rápidos en señalar que no existe descripción fiel a lo que uno experimenta; y hasta cierto rumor corría de que durante ‘You Made Me Realise’ murciélagos eran soltados de los pedales de Kevin Shields para causar caos y sacar disparados al público en confusión para que los Irlandeses puedan por fin tomar su Guinness. Cierto o no, lo que quedaban eran bootlegs donde no se podía distinguir entre ruido blanco y err, todo lo demás. Era bastante sencillo ponerle la culpa a la mala calidad de las cintas de grabación de la época, pero como todos los que se encuentran en la mítica Roundhouse de Chalk Farm Road el día de hoy podrán testificar, los bootlegs no mienten.
Los posters afuera no sólo dicen el tiempo de duración, también ofrecen tampones de oreja gratis, y vaya que la mayoría los necesitará. Como atraídos por el mito, el 50% de la audiencia parece haberle dado dos repasadas a Loveless y nada más, el 40% son gente que acompaña a los fashionistas y el 10% restante son los únicos disfrutando visiblemente de las distorsionadas mañas de Kevin Shields y compañía. El arranque con ‘Only Shallow’ puede parecer ya un abuso de decibeles, pero concientemente, con cada tema el volumen sube progresivamente como para ir acostumbrando al público a lo último que oirán. Si, se puede distinguir entre instrumento e instrumento, pero los cambios de acordes son prácticamente inexistentes para cualquiera que no conozca el tema previamente. Pero ahí están, los míticos Irlandeses y el Neo Yorkino de la leyenda, como si hubiesen sido congelados en el tiempo sin aparentes cambios físicos.
El comienzo de ‘When You Sleep’ es la única chispoteada de la noche (que nos hayamos dado cuenta, al menos) pero después del reinicio las imagenes de fondo empiezan a ser parte del concierto, esta vez una apropiada carretera con árboles que después serán 30 luces pintando la pantalla, extractos de una B movie no identificada y hasta los videos del ayer. Y es quizás aquí donde vuelven recuerdos de oír a MBV por primera vez, intrigado no por lo que está delante si no detrás del feedback, por las entrañables melodías indistinguibles a primera oída pero reconfortantes después de darse el trabajo de buscarlas. Es ahí donde para mi se encuentra el verdadero gusto de la banda, en poder asimilar sólo lo que uno quiere, dejando el resto de capas como adorno. La seguidilla de Isn’t Anything sigue con el volumen progresivamente encaramándose en un teatro perfecto para concentrar sonido, es sólo durante ‘I Only Said’ que llega uno de los pocos momentos para poder respirar de la noche.
Con mitad del público fuera en el foyer, hay aún más material de Loveless sacando la cabeza con Kevin y Bilinda imperturbablemente pisando sus efectos, Debbie haciendo su mejor imitación de Tina Weymouth y un sorprendente Colm rajandose la espalda para complementar su falta de distorsión. Ya la gente empieza a taparse los oidos (a pesar de tener ya tampones) con la acaparadora ‘Blown A Wish’, pero la introducción de ‘Soon’ y la canción en si vienen a ser lo más disfrutable de la noche, retornando a toda la Roundhouse a 1992 y sacando pasitos baggie de los más influenciados por narcóticos. Hasta que es la hora, momento, segundo para que el mito se cumpla y comienze ‘You Made Me Realise’ con sus famosos 30 segundos de “holocausto sónico” que en este caso vienen a ser 20 minutos. Curioso que aún no hayan usado esto como arma de tortura en Abu Ghraib, pero cualquier descripción de cuan alto puede llegar el sonido sin que los amplificadores exploten quedaría corta. Para resumirlo, imaginate estar debajo de un terremoto mientras un jet parte de una de tus orejas, multiplicalo por 5 y quizás estés cerca.
Pero si algo siempre ha distinguido a los Irlandeses de sus contemporáneos y cientos de discipulos es tener esa substancia para respaldar el feedback. La gente sale tambaleando tras perder el balance, muchos recuperarán el sentido auditivo después de tres días y otros masoquistas volverán a las siguientes tres noches, pero lo cierto es que todos concuerdan en algo: My Bloody Valentine no son sólo ruido.
