Isobel Campbell & Mark Lanegan - St. George’s Church (11/06/08)

June 15th, 2008

Hay algo de macabro en ver a uno de los candidatos a poseer la voz de Satán debajo de una cruz gigante mientras el sol se esconde tras los vitrales de una iglesia del siglo XIX. Como en obra de Mark Twain. Aún más macabro es el silencio casi sepulcral que perdura cuando debe y cuando no debe estar, ayudado quizás por la falta de comunicación entre la banda y el claro, característico nerviosismo de Isobel Campbell, principal artífice de que todo esto esté sucediendo en un primer lugar. Pero antes, colas interminables para conseguir trago y un pseudo-Nick Drake escocés enfrían el calor de Junio, haciendo parecer este concierto a una mañana en misa: Sin aparente fin, aburrido y no tan productivo que digamos. El vino no hace mucho para justificarse a si mismo pero los primeros acordes de ‘The Seafaring Song’ y el tono impecablemente grave de Mark Lanegan hacen que la comunión valga la pena. 

El sonido es perfecto y el lugar adecuado, ok, pero que pasa con la música? ‘Deus Ibi Est’ muestra que esto será una sana mezcla entre Ballad of the Broken Seas y Sunday At Devil’s Dirt con ‘Who Built The Road’ alternando inmediatamente con ‘The False Husband’, pero son las canciones de su primera colaboración que parecen ensayadas hasta el hartazgo por una banda de soporte que por momentos parece sobre entusiasmada de causar sosobra en la ‘casa del señor’ y por otros le falta  veneno. ‘Saturday’s Gone’ encuentra a Isobel bizarramente con más confianza, quizás por ser el único tema que toca sola con Mark saliendo del escenario por lo que dura la canción. Durante la noche entonces, no veremos a Lanegan y Campbell hablar entre ellos por más de una vez (después del largo ‘Back Burner’ y antes de sus covers de la tradicional ‘Little Sadie’ y del mismo Lanegan ‘Free To Walk’.

Uno de los dos comodines usados es la tierna ‘Do You Want To Come Walk With Me’ (reemplazando la aún más dócil ‘Something To Believe’), tras la cual es claro que sólo Isobel podría hacer que Lanegan cantara de manera tan dulce. Tras ‘The Circus Is Leaving Town’, la finta es realizada. Después de un par de minutos, la banda regresa al escenario para agotar amuniciones con ‘Revolver’, su cover de Hank Williams ‘Ramblin’ Man’ y cerrar, con el deleite de un par de grungers en el presente, con el clásico de Lanegan ‘Wedding Dress’. No tendrán mucho carisma, pero su talento es innegable, punto para Lucifer. Las relaciones diplomáticas entre el cielo y el infierno nunca fueron más efectivas.

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