Paul Weller - 22 Dreams

June 11th, 2008

 

Por ya dieciseis años, el ex-niño genio de Stanley Road (hoy con un estrafalario corte de pelo que más lo hace asemejarse a uno de los buitres del libro de la selva) ha tomado un camino solitario con frutos comerciales envidiables. Sin contar su autotitulado debut del ‘92, todos sus siguientes discos tocaron o la segunda o la primera colocación de los charts Británicos… eso es hasta que el rockero As Is Now sólo pudo subir al cuarto puesto hace dos años. Entonces aquí tenemos al Guv’nor, maduro, conciente y con un nuevo LP número 1 en ventas (tras su regreso a Universal/Polydor), pero que más para ofrecer tendría una persona con treinta y dos años, creador de más de veinte LPs, aproximadamente setenta singles y uno que otro atentado contra la moda? 22 Dreams, un disco repleto de guiños a su pasado y más tributos al adorado soul que le dió tantas alegrias, parece ser la respuesta.

El pretencioso concepto detrás de este disco es capturar como cambian las estaciones, pretencioso quizás, pero hay cierto sentido de liberación y despreocupación que Weller no mostraba desde hace bastante tiempo (quizás mejor pintado en su obra maestra Stanley Road). Puede que sea la época, o la confianza de trabajar con la misma gente, o tal vez los invitados especiales (Robert Wyatt, Noel Gallagher, Graham Coxon y Little Barry por nombrar algunos), pero lo cierto es que para el eclecticismo que buscaba se necesitaban pocas restricciones y bastante pretensión. Quizás la primera parte del disco sea la más cercana a su conocido sonido, pero no por ello deja de ser sorprendente, la atmósfera es perfectamente construida para lo que Weller busca y los coros de ‘Have You Made Up Your Mind’ pasando a las cuerdas libres de ‘Empty Ring’ son innegablemente veraniegos. Misión cumplida, entonces.

Pero ahí no para, el soulesco ‘Invisible’ podrá ser un poco cursi pero ‘Song For Alice’ (En homenaje a Alice Coltrane, al parecer) es practicamente experimentación Wyattiesca y en ‘Cold Moments’ debe haber estado pensando en Caetano Veloso al menos por un momento. La segunda parte del disco es tan ambiciosa como aplaudible, es curioso ver que hasta una canción titulada ‘Lullaby fur Kinder’ puede estar repleta de alma y, más importantemente, con un guiño al hecho que si, efectivamente, estos son los gustos de Paul Weller, un hombre que creció, vivió y respiró música por un poco más de cincuenta años. Y pensar que aún queda camino por recorrer.

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