Ladytron - Velocifero

June 2nd, 2008

Por cada bienafortunado en esta vida hay el doble sin suerte. Quizás las números son aún mayores, lo cierto es que si no conoces a  al menos una persona caracterizada por su esquiva fortuna, tal vez lo seas tú. En este caso, la multicultural banda formada en Liverpool y nombrada tras esa pieza clave en el debut de Roxy Music fue victima de la circunstancia y del decadente mundo de las disqueras. Todo comenzó cuando el salto de madurez que significó su tercer disco, Witching Hour fue completamente negado por Universal, quienes no les dieron el apoyo necesario para que este venda suficientes copias. La esperanza la tenían en Estados Unidos, donde la significantemente menor disquera Emperor Norton sólo tenia oídos para ellos… un mes antes del lanzamiento Rykodisc compró a EN, expulsó a todas las bandas, acabó con el nombre y se quedó con Ladytron, para después decirles que no tenían dinero para promover el disco. 

Dos años de gira en gira han mantenido a Ladytron unidos e, irónicamente, vendiendo más discos de manera progresiva y llegando a tocar ante 4,000 personas en Bogotá, de todos los lugares del mundo. Todas las experiencias vividas en lugares insospechados parecen haber hecho a la banda antenta al poder de la red de redes y con un renovado placer por hacer canciones cuyo idioma sea universal. Prueba de ello es Velocifero, poco menos de una hora de accesibles piezas construidas desde la base y con instrumentos electrónicos como simple maquillaje para lo que está detrás: Una nueva manera de componer temas que suenen a Ladytron, por Ladytron (aunque valgan verdades, quizás inadvertidamente, por momentos recuerdan a los temas femeninos de los Triffids).

No hay duda que el Bulgaro es un idioma inventado para el electropop, ‘Black Cat’ y ‘Kletva’ están enteramente cantados en la lengua de Mira Aroyo (PhD en genética molecular de Oxford, por si acaso) y hacen que el prospecto de un disco compuesto por sólo canciones del país de Hristo Stoichkov sea sumamente tentador. Fuera de ello la formula sigue siendo parecida: El glam casi Goldfrappesco de ‘Ghosts’ sirve como perfecto ejemplo de lo que vendrá después: Un mar de instrumentos electronicos con base concreta y repetitivos versos que cumplen con su cometido de ser memorables (intenta sacar ‘Runaway’ de tu cabeza con dos oídas, dificil tarea). Hay cierto sentimiento palpable de calor, de querer expandir en lo que tienen y de salir a conquistar aún más exoticos lugares: Velocifero es justamente eso, una prueba que la mala suerte sólo puede ser contrarrestada con restricción y seguridad.

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