Concierto del Año
December 23rd, 2007Algunos dicen que la consagración de los Arctic Monkeys en Old Trafford, otros que el regreso de Led Zeppelin a la 02 Arena o Soda Stereo en su extensa gira latinoamericana. Acá vivimos nuestro propio mini-festival de héroes en el Royal Albert Hall mientras miles prefirieron ver a The Killers con pésimo sonido en Glastonbury. Así son las buenas cosas, fugaces, inesperadas y para una selecta minoría.

Como en un sueño surreal, estoy sentado en la séptima fila del recientemente remodelado y prácticamente vacío Royal Festival Hall cuando Jarvis Cocker sale informalmente a informar a los cuatro gatos entre los que me encuentro: “La última vez que pudieron haber presenciado un concierto con esta misma gente fué en 1986 en Preston”. Hoy, en medio del mítico South Bank Centre de Londres, se celebra la penúltima noche del Meltdown, festival curado por Jarvis que regresa después de una ausencia de dos años y la primera vez que la banda de Glasgow decide desenfundar feedback en tierras Británicas tras ocho largos años de ausencia.
Como para reforzar la teoría de que, en realidad, esto es producto de mi mente (ayudada por otros factores, substancias, etc), sale al escenario otra banda que no es vista tan a menudo en un marco apropiado más no meritorio - me atrevería a decir que de los 2,900 asientos, solo 100 están tomados - The Pastels, también de Glasgow, solían ser compañeros de la Mary Chain en Creation Records por un pequeño periodo y lamentablemente, su suerte no fué mayor o igual a la de los de negro. Con algunos de sus primeros singles (’Stay With Me ‘Til Morning’, ‘Couldn’t Care Less’, ‘Baby Honey’) y temas menos antiguos (para los cuales la baterista Katrina Mitchell toma vocales) como ‘Rough Riders’ o ‘One Magic Moment’ es bastante absurdo que la mayoría del público prefiera estar afuera en los bares tomando cervezas o escuchando a un anónimo pianista parecido a Neil Hannon tocando clásicos tales como ‘Life On Mars’ o ‘Walk On By’. Esto es pop en su más puro estado.
Continuando con esta quimera, William “Almodóvar” Reid (rechoncho guitarrista de la Mary Chain) sale sin pena ni gloria para tomar asiento y ver a sus viejos camaradas. Por dos o tres canciones, todo está bien, pero cuando un par de veteranos con casacas de cuero negro intentan sentarse a su costado, William hace lo que uno espera de cualquier miembro de Jesus and Mary Chain, se levanta y se va tres filas atrás sin decir ninguna palabra, simplemente tomando fotos de los Pastels con su celular. Otra aventurada intenta buscarle cháchara, pero, tras sus lentes oscuros, el guitarrista se queda mudo mirando al escenario, para cuando acabe el set, volver al backstage para alistarse.
La fantasía, al parecer, no tiene cuando acabar. Kevin Shields y ex-Mary Chains Bobby Gillespie y Douglas Hart proceden a tomar sus asientos (aunque deberían estar en el escenario, tras formar una nueva banda la cual *al parecer* debutara en un club no apto para mayores de 18 años) mientras que desde uno de los balcones, Jarvis anuncia: “Hay noticias desde Glastonbury, al parecer una ola de envidia se apoderó de todos tras oír que no pueden estar acá, viendo a los legendarios…..” el público no lo deja continuar, y aunque logra gritar el nombre de la popular banda, el recibimiento es más que eléctrico, The Jesus and Mary Chain sale al escenario para comenzar, de lleno, con ‘Never Understand’, parense de sus asientos, esto va a ser memorable.
Las ganas de saltar y estar en un local sin asientos bordan con la ansiedad, pero el metal y el respeto por este legendario teatro no permiten una repetición de la afamada revuelta del London Poly allá por el ‘85, además, que iría a tirar la audiencia, dentaduras postizas y pelucas? no gracias. Si bien es cierto que para ‘Sidewalking’ no hay ni un alma sentada, más de uno pretende moverse más que de manera estacionaria. Pero para la genial ‘Happy When It Rains’ (momento egocéntrico: mi canción favorita) unos cuantos osados se encuentran rondando cerca del escenario, sin que la seguridad haga nada, lo cual es lo correcto, aunque inesperable. La banda se encuentra en forma perfecta, según Jim Reid “Es la mejor alineación de JAMC” y pasan clásico tras clásico, desde el enternecedor doble sentido de “Some Candy Talking”, pasando por el single que no fué “Between Planets” y el repleto de cocaina “Cracking Up”. Un nuevo clásico (En todo el sentido de la palabra) llega con el único tema inédito de la noche “All Things Must Pass” (nada que ver con Harrison), cuya inmediatez sugiere que un nuevo disco de los Reid sería su mejor desde Automatic.
‘Teenage Lust’ eleva el volumen de aplausos, pero el RFH parece estar repleto de fans casuales quienes dan la mayor ovación a ‘Just Like Honey’ (con ayuda de Liela Moss de The Duke Spirit), la cual, por motivos de entonación, tiene que ser comenzada tres veces, desatando la furia de William y las disculpas de Jim. Acabada la popular canción, el concierto parece acabar como todo recital de los JAMC debería acabar. Sin peleas o al menos roces esta banda no estaría acá, y así lo prueba William, quien apenas toca el último acorde procede a marcharse del escenario impestivamente, siendo seguido por el bajista Phil King, el guitarrista rítmico Mark Crozer, el baterista Loz Colbert y Jim quien hace un gesto de “que voy a hacer yo”.
Volviendo tras un minuto con un cover de Pink Floyd ‘Vegetable Man’, Jim parece conjurar al escritor original de este tras proclamar más de una vez “Syd Barrett, donde estas?”. Y, obviamente, Syd Barrett no responde. Más el público (cada vez más numeroso en la primera fila) lo hace, ante ‘You Trip Me Up’ y el tema final ‘Reverence’, que acaban un concierto corto, pero directo e intensamente prodigioso. Afuera, The 1990’s (quienes se quedaron sin teloneo tras la llegada de los Pastels) tocan algunas de sus subvaluadas canciones, es justamente aquí cuando despierto y pienso en las últimas dos horas y media. Un sueño? No, nisiquiera los sueños son tan perfectos.

February 6th, 2008 at 1:37 am
[...] fue cantando ‘Just Like Honey’ no una, no dos, pero tres veces en solo una noche (el caótico retorno de los Reid a Londres hace casi un año). Volviendo a The Duke Spirit, su nuevo intento por hacerse un nombre es titulado Nepture, gracia [...]