Miercoles!

November 23rd, 2007

Robert Smith algúna vez admitió que tras el suicidio de Ian Curtis, todos los proto-góticos que cantaban de sucidio y miserabilidad se sintieron como farsantes. Y como pocos cantautores modernos, Elvis Perkins ha vivido una ruta tan rica en incidentes que no debería tener que crear personajes hasta que le broten canas. Elvis es hijo de Anthony Perkins - mejor conocido como el actor que encarnó a Norman Bates en el atemporal clásico de Hitchcock, Psycho (y para los Snobs presentes, también en la producción Coppola/Clement, Is Paris Burning?)- quien murió de Sida el doce de Septiembre de 1992. Nueve años después, casi al mismo día en el 11 de Septiembre del 2001, su cercana madre (fotografa y modelo) Berry Berenson se encontró entre los pasajeros de uno de los aviones que colisionaron contra las Torres Gemelas. Ni Delfin Quishpe lo habría imaginado tan trágico.

Y aún así, por razones que se mantienen como un misterio, Perkins no admite que su disco debut se basa o toma acaparadora inspiración de tan importantes eventos en su vida. “No quiero que nadie piense que estas canciones son autobiográficas” admitió en Marzo. Esto, sin duda alguna, es un poco inocente: fuera del hecho de que el 11 de Septiembre fuese un Martes. Ash Wednesday esta repleto de referencias a cosas perdidas, así sea el angustioso aullido del track que da nombre al álbum (“No one will survive Ash Wednesday alive/ No soldier, no lover, no sister, no brother”) o el obvio ‘It’s a Sad World After All’. “Stay if you want/ There is enough sadness for the both of us,” canta Perkins, con el alma de un  viejo gato bluesero de los treintas dentro del torso de un desencajado hombre de 31 años.

Pero que no se piense que Perkins es un típico tecnófobo, silenciosamente maldeciendo el no haber nacido antes. El gentil ‘The Night & The Liquor’ cae entre Tom Waits y The Decemberists, mientras que la simplemente bella ‘Emile’s Vietnam in the Sky’ confronta directamente la pregunta que pesa en todo el disco y que bien podría ser su título (“Te preguntas donde vas cuando mueres?”), siendo tan conmovedora como el título lo hace saber.

No mucho ha pasado por la ruta que Perkins encamina musicalmente en los últimos 15 años. Ahora, en un tiempo en el que muy pocos cantautores Norteamericanos tienen una deuda extrema con sus predecesores, cuando pena tan cruda raramente trae placer, no puedes dejar de pensar que la suerte de Elvis Perkins está a punto de cambiar.

Leave a Reply