Well-known Treasures

September 23rd, 2007

Cuando Tony Wilson murió hace más de un mes, los varios tributos que se le pagaron fueron, en parte, por sólo uno de sus increibles descubrimietos. Firmar a Joy Division para Factory Records es aún visto por muchos melómanos como su  más grande hazaña - y al escuchar sus únicos dos discos de estudio es fácil ver por que esta es una de las pocas bandas que podría llevar el único e innecesario título de mejor grupo de todos los tiempos.

Como con pocas o ninguna, la reputación de Joy Division ha crecido de manera progresiva cada año desde la abrupta, trágica e importantísima muerte de Ian Curtis en Mayo del ‘80 la noche antes del primer tour a los Estados Unidos de la banda (Richey Edwards tomaría nota años después mientras que contemporaneamente, Robert Smith afirmaba que todos los deprimidos góticos de su época se sentían como unos fraudes). Desde re-ediciones de sus pocos discos pasando por el oleaje de bandas tributo con sonido propio hasta llegar al que quizás será el climax: La pelicula Control de Anton Corbijn a punto de tener su estreno comercial. Y parece que todo este momentum ha llegado a su fin, con la despedida de New Order y estas re-ediciones por parte de los nostálgicos de Rhino que llevan sus dos discos de estudio y la compilación postuma Still hasta donde pueden llegar (inclusive añadiendo tres discos extra de material en vivo).

Pero si de contemporaneidad se trata, Unknown Pleasures sigue siendo uno de los mejores discos jamás hechos, 28 años después y aún así hayas crecido con el, el LP con cubierta negra tiene esa inimitable cualidad de seguir sorprendiendo. Con esa atmósfera espaciosa esculpida por uno de los más grandes genios de estudio Martin Hannett y un aura sónico que descomputa mientras atrae - Las temblorosas pero enfáticas lineas de bajo de Peter Hook, los encrespantes y puntiagudos toques de Barney Sumner y los industriales casi autómatas toques de Steven Morris -. Esto era una notable pero inesperada evolución del sonido punk que los juntó despues de un show de los Sex Pistols en el ‘76 (ven? algunas cosas no cambian). El poder y la crudeza del disco los separó del resto, y si bien es cierto el creciente movimiento post-punk crearía sonidos y canciones que aún son renovadas y calcadas, ninguna banda en el 79′ tenía la urgencia ni la oscura frescura que Joy Division rebalsaba en temas como ‘Day Of The Lords’ o el claustrofóbico ‘She’s Lost Control’.


Joy Division LIVE 9-15-1979 transmission&she’s lost control

Y si Unknown Pleasures es una gran introducción, entonces Closer es un gran epitafio. Lanzado solo meses después del suicidio de Curtis este disco - quizás junto a In Utero de Nirvana y The Holy Bible de los Manic Street Preachers - es el testimonio audible de una mente y un cuerpo a punto de perderlo todo. Desde el taladrante comienzo con ‘Atrocity Exhibition’ hasta el tormentoso cierre con ‘Decades’, las referencias al colapso mental y la psicosis son demasiado atemorizantes para ser placenteras. Pero la inmensa calidad poética de Curtis acompañada por ritmos casi vudú y una atmósfera envolviente hacen que los discos de Joy Division sigan siendo atractivos al que tenga un poco de predisposición.

Con el himno que es ‘Love Will Tear Us Apart’ lanzado como un single aparte, la banda Mancuniana se garantizaba un lugar en la inmortalidad del rock, pero eso no fue suficiente para Wilson y los otros miembros de la banda quienes, seguros de que el estrellato era su destino, decidieron embarcarse en esa otra travesía pionera y líder llamada New Order. Pero esa es otra historia. Lo cierto es que esta - los duros y oscuros años finales de Curtis documentados en estos tres discos - tuvo un final feliz, y al parecer la misma efimeridad palpable de Joy Division no hizo más que asegurarles algo que contados otros poseen en serio: la inmortalidad.

Leave a Reply