Entre Planetas
August 24th, 2007
Gruff Rhys es prueba de muchas cosas:
1. Que se pueden hacer buenas y convincentes letras en un idioma que no es su natal.
2. Que se puede viajar de Gales a Brasil con frecuencia.
3. Que se puede cantar con una máscara de Power Ranger en la cabeza.
4. Que tener la barba crecida le puede quedar mejor a alguien que no tenerla.
5. Y lo más importante: Que se pueden hacer dos discos absurdamente geniales en un sólo año (toma nota Isobel).
Pero aparte del triunfo melódico que significó Candylion, Gruff demuestra que no hay lugar como casa, liderando una vez más a un grupo que parece no poder poner un paso en falso asi quieran. Y es misterioso intentar predecir como se verá a los Super Furry Animals en el Gran Libro Del Rock de acá a veinte años, considerando sobre todo que desde el comienzo ellos mismos decidieron trabajar con un perfil medio pudiendo bien ser los Flaming Lips Británicos. El principio fue bizarro, Alan McGee los firmó como la última gran banda de Creation sólo por su ligero parecido musical con Blur, y el camino toda una aventura psicodélica global que los lleva a este, su reencuentro (o primer encuentro de lleno?) con el pop poco pretencioso.
Uno puede esperar mucho de cualquier disco de los SFA, sobre todo esa predisposición por no quedarse quietos y experimentar con lo que haya (o en ciertos casos, con lo que aún no haya), pero es justamente esta busqueda por nuevos sonidos lo que escondía por momentos su mejor cualidad: la de hacer canciones pop geniales sin perder la brújula. Y por suerte los Galeses decidieron hacer por fin un disco que de principio a fin muestra su poderío en crear melodías concretas, osea que en este nuevo Hey Venus! no esperes encontrar las infinitas capas de los mejores momentos de Mwng o Love Kraft, pero si aquellas piezas maestras olvidadas y comprimidas en Songbook Vol 1 como las ligeramente melancólicas pero épicas (y consecuentemente extremadamente Galesas) ‘Hometown Unicorn’ e ‘If You Don’t Want To Destroy Me’.
No dejes que la, francamente horrorosa, carátula (hecha por el legendario fundador del J.Art Keiichi “Warhol Nipón” Tanaami quien reemplaza al natural colaborador común Pete Fowler) te espante, Hey Venus! es, para un octavo disco, tan o más fresco que cualquier debut de este año. Ligados por la historia (cualquier ligero parecido con la película de nombre similar es pura coincidencia) de una chica provinciana encontrando fama en la gran ciudad, los once temas son, si algo, demasiado poco. Comenzando con la pícara introducción ‘Gateway Song’, lo que sigue podría ser bien parte de la otra genialidad del mes - el nuevo de Richard Hawley -, ‘Run-away’ revive una vez más al ocupadísimo Roy Orbison mezclandolo con The Ronettes en pleno Cardiff. Primer single ‘Show Your Hand’ podrá ser corto, pero eso no quita que sea peligrosamente adictivo mientras que ‘Neo Consumer’ parece sacado de sus primeros años con un hiperactivo aire a ‘God! Show Me Magic’.
Es sólo por el repetitivo y desconcentrado ‘Baby Ate My Eightball’ y por el b-side clavado que está en el disco por confusión ‘Battersea Odyssey’ que el LP tiene un ligero bajón. Pero el mantra tragi-cómico de ‘Suckers’ y la balada final ‘Let The Wolves Howl At The Moon’ suplen cualquier tipo de necesidad. Y es así, al fin de un genial viaje sin aditivos innecesarios, como Gruff Rhys y los Super Furry Animals nos muestran tres cosas más:
6. Aún se puede hacer una obra maestra en el octavo disco.
7. Gales es tierra privilegiada en cuanto a música se refiere.
8. Los Super Furry Animals NUNCA fallan.
