The View From Old Trafford

July 31st, 2007

Como cualquier respetable zoologista sabe, los monos no deberían ser removidos de su habitat natural. Aunque, después de volverse demasiado populares para sus escenarios íntimos, dos mega-conciertos al aire abierto en Old Trafford (el estadio de cricket, no el de fútbol) son la manera en la que los Arctic Monkeys esquivan el inminente pero detestable tour por esas cavernas oscuras llamadas arenas. A pesar de ello, por momentos la diferencia parece ligera. Más de una nube gris intenta asustar a los presentes; moverse dos metros sin chocarse con alguien debería ser un nuevo deporte; y la comida rápida disponible sería rechazada por cualquier primate decente.

Entre tantos teloneros (que incluyen desde The Coral hasta una mediocre banda japonesa de tributo a los Beatles: The Parrots), Amy Winehouse tiene otros planes. Menos de una semana después de ser reportada de haber olvidado sus propias canciones y escupido a fans en el Eden Project, su mirada sin vida sugiere (sea teatro o no) una mujer tan maldita por algo que hasta no puede pestañear. Por otro lado los principales teloneros, Supergrass, logran sacar más de una frase continua del respetable: “Pensé que estaban muertos”.

Pero entrando a lo principal, mucho se ha dicho de que este concierto es el siguiente en la linea sucesiva de bandas indie Británicas subiendo al siguiente nivel (Stone Roses en Spike Island, Oasis en Knebworth). En la era Britpop, Oasis vulgarmente sobrepasaron cualquier límite y en un miserable concierto lograron destruir el concepto Indie inculcado por Creation, haciendo temblar más de 10 años de historia en menos de 2 horas. Decir que lo mismo podría ocurrir con esta presentación tiene que ser acompañado de un toque de madera instantáneo, pero en los minutos en los que los de Sheffield entran al escenario al son del tema de Rocky y miles de personas se apretujan contra el escenario, ‘Fluorescent Adolescent’ muestra justamente como una banda debería sonar en un estadio.

No hay maneras cursis para complacer a las masas o típicas plegarias para que estas “hagan más ruido”. Sólo geniales temas tocados 10kph más rapidos de lo normal, lo que por momentos da un sentimiento de montaña rusa. En un momento, cuando los Monos están tan intensos que su PA se funde, tocan tan concentrados en el silencio por al menos dos minutos antes de que su incondicional Arctic Army les haga notar el asunto. El drama se vuelve parte del show, pero nada es tan tenebroso como la simetría de tocar ‘When The Sun Goes Down’ justamente cuando la oscuridad cae.


Arctic Monkeys - When the Sun goes down, Old Trafford CG

Por el resto, simplemente surfean la ola con temas de dos realmente remarcables discos y una unión fraternal con su audiencia que los hace ver como el chico de la esquina  volviendose verdaderamente bueno. Esperemos solamente, que esto no traiga copiones.

Leave a Reply