Punk Rock Warlord

May 25th, 2007

No podría recordar con exactitud la primera vez que oí a The Clash con atención. Recuerdo, al menos, que fué hace más de seis años y que, sin convicción pero con intriga, compré London Calling sin saber siquiera lo que tenía adentro. Pero lo que si recuerdo, y siempre recordaré es que fueron la primera banda a la que podía llamar “mi banda favorita”, cambiando por completo mi concepción de la música como algo que realmente tenía que tomarse en serio. Después de devorar, uno por uno, todos sus antiguos discos, logré ver lo que imaginaba tras quedar prendado con el documental ‘Westway To The World’ de Don Letts (hasta ahora mi documental de música favorito). Fué como si caminos se unieran y mis convicciones políticas y morales encontraran un rumbo decidido, todo tras oír las diversas historias y filosóficas reflexiones hechas por un viejo de orejas puntiagudas y voz rasposa. De alguna manera, Joe Strummer cambió mi vida, para no mucho después, morir a los 50 años de un defecto congenital cardiovascular.

‘The Future Is Unwritten’ intenta, de una manera u otra, mostrar la complejidad de Joe Strummer como persona y rendir tributo a su memoria juntando a sus más cercanos amigos alrededor de fogatas (uno de los pasatiempos favoritos de Joe en sus últimos años) para que relaten historias sobre el gran hombre.

Comenzando desde su nacimiento en Ankara, Turquía y mostrando su mundo de vida nómade desde la niñez (todo gracias a su padre, un diplomático Inglés de izquierda nacido en India), viviendo en y visitando lugares inóspitos para cualquiera de la época - desde Malawi hasta Mexico - antes de ser mandado a un riguroso internado en Epsom. El material videográfico de los primeros años de John Mellor es extenso, y como eso no fuese suficiente, sus imagenes personales son entrelazadas con escenas de 1984 (el film de Michael Anderson), If… (de Lindsay Anderson) y la versión animada de Animal Farm para ilustrar sus primeros roces con la autoridad.

Dejando el internado, y tras la trágica muerte de su hermano mayor, Joe decide entrar a la escuela de arte de Londres, convertirse en hippie y cambiarse el nombre a Woody (en honor al también rebelde Mr Guthrie). Después de mudarse a Newport y trabajar de vendedor de alfombras y enterrador, Joe decide volver a Londres, donde tomaría casas abandonadas con amigos hippies de todas partes del mundo, extendiendo así aún más su ya amplio conocimiento global (factor raramente encontrado en un cantante de rock). Es aquí donde decide formar a los 101ers, una banda de rockabilly que iba por el camino correcto… hasta encontrarse con el cambio radical que significó la aparición de los Sex Pistols. Convencido por su futuro manager, el egocentrico Bernie Rhodes, Strummer deja a los 101ers y se une a Mick Jones, Keith Levene y Paul Simonon para crear a The Clash, desechando a todos sus amigos hippies de manera Stalinista en el proceso. El resto es historia conocida.


The Future Is Unwritten Joe Strummer Movie Trailer

Muy pocas personas conocieron a Joe Strummer en sus diferentes facetas mejor que Julien Temple, es más, la mayoría del material filmado es propiedad suya. Reunir a sus (a veces desconocidos) amigos y estrellas famosas (Matt Dillon, Martin Scorcese, el figuretti Bono y el ridiculamente maquillado como pirata Johnny Depp entre otros) alrededor de fogatas es una genial idea, así como animar los antiguos dibujos hechos por el mismo, mientras que tomar diferentes clips del programa radial de Joe para BBC World Service permite tener al hombre y su música favorita siempre presente.

La frustrante etapa solista de Strummer, y su incursión a la actuación viene a ser la segunda parte del film, en la que Joe solo logra sentirse completo cerca a sus últimos días, tras la formación de sus Mescaleros y su reconociliamiento con Mick Jones en un concierto benéfico para ayudar a los bomberos de Acton. Sin sobre-sentimentalizar su muerte, Temple logra, al fin de cuentas, colocar una imagen parcial sobre el film, mostrando las contradicciones del sujeto, pero también su ferviente deseo por hacer saber que el mundo si puede cambiar y que la igualdad y el sentido comunitario tienen que estar por encima de todo. Casi cinco años después de su prematura muerte, el mundo, más que nunca, necesita más Joe Strummers.

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