Todo Un Placer
April 2nd, 2007

Cuando, dentro de tres años, se empiezen a escribir los recuentos musicales de esta primera década del nuevo milenio, te has puesto a pensar quienes serán recordados?
Por los Estados Unidos definitivamente The Strokes, White Stripes e Interpol; representando al Reino Unido no podrán ser obviados The Libertines, Franz Ferdinand ni Arctic Monkeys; pero, y aquellos que no suelen causar furor ni pasiones extremas en las masas? aquellos que lanzaron discos interesantes, más no definitivos?. Afrontémoslo, a raiz de las agrupaciones anteriormente nombradas salieron al menos decenas de mini-me’s sin nada nuevo que ofrecer, habrán habido Little Man Tates para los Arctic Monkeys, Departures para Interpol pero la resonancia de bandas como Maximo Park no son obvias hoy por hoy… hasta que quizás en el 2027 alguien decida que, después de todo, ellos eran los que merecían más atención que el resto.Puede ser este un problema estético?. No es que los cinco de Maximo Park sean abominaciones horripilantes, pero cuando vemos una foto de ellos, como que no tienen la imagen de postal perfecta que los ejemplos anteriormente usados derrochan.

Desde el cuatro ojos Duncan Lloyd (guitarra), pasando por el rechoncho Archis Tiku (bajo) , los inseguros Lukas Wooller (teclados) y Tom English (batería) y llegando hasta el cada-vez-mas-pelado-por-eso-ahora-solo-usa-sombreros Paul Smith (cantante y letrista) Maximo Park podrían pasar desapercibidos en un bus nocturno de Newcastle.
Pero una oída a su segundo disco ‘Our Earthly Pleasures’ disipa con estilo e inteligencia cualquier duda estética o histórica que tengas sobre la banda Geordie. La mejora comprandolo con su debut es substancial, quizás más que nada en las letras de Paul Smith, quien de inseguro cronista ha pasado a ser un concreto y directo escritor de historias ajenas, basando sus cuentos en anuncios funerales, periódicos y un toque de introspección sin caer en el rollo mesiánico de Kele Okererke ni la superficial visión de Alan Donohoe.
Son las mejoradas letras del ex-portador del peinado “lamido de vaca” (hasta que se le fué el pelo por casi completo) que hacen al ex-cuarteto de avant garde parecer un poco rezagados en sus roles comunales para Maximo Park. Si bien la base rítimica se ha cementado, aún falla en sobresalir por si misma de los correctos efectos usados mediante el teclado de Wooller y los cada vez más Johnny Marrescos riffs de Duncan Lloyd. Los constantes aumentos de velocidad en ‘The Unshockable’ y ‘A Fortnight’s Time’ recuerdan a temas de ‘A Certain Trigger’ pero es justamente en el cambio rítmico que se puede, por momentos, ver donde puede desembocar el sonido futuro de Maximo como lo prueba la más reprimida ‘Your Urge’.
‘Our Velocity’ es el mayor éxito para los de Newcastle hasta ahora (y su primer Top 10) con una poco ortodoxa pero factible estructura que, aunque no tiene un coro definido ni pegajoso, encaja perfectamente en la radio y sirve líricamente como perfecta introducción a 12 temas sobre romance fallido y decepción solitaria sin caer a la horrenda auto-indulgencia en la que caen el 90% de grupos que tocan esta tématica. “El amor es una mentira, lo que significa que me han mentido… El amor es una mentira, lo que significa que he estado mintiendo también.” Quítale la dinámica melodía y tienes una perfecta cortavenas sobre una triste persona que no puede llamar a nadie por que no tiene a nadie a quien llamar. Morrissey para una nueva generación.
‘By The Monument’ es casi tan Smiths como los Smiths y la sumamente literaria letra de Smith (plop!) no hace más que afirmar el factor inteligente que perma los tracks en este LP. Pero el mejor tema en un disco lleno de grandes viene penúltimo y se llama ‘Sandblasted and Set Free’: Adornado por un elegante manejo de cuerdas, la banda baja la caja de cambios por un momento para dar paso a la intensa historia romántica de Smith que ciertamente lo pone entre los mejores cuenta cuentos de su generación. ‘Karaoke Plays’ y ‘Nosebleed’ pueden ser pruebas para los incredulos sobre las cualidades del hombre del sombrero, canciones pop con un lado intensamente oscuro y ese innuendo sutíl que se encuentra en más de una gran obra de arte.
Lo más interesante de este disco es que requiere de atención y repasadas, es solo con la repetición que se encuentran los mejores detalles, a primera oída sólo la familiar ‘Girls Who Play Guitars’ puede quedarse en tu cabeza. Pero ‘Our Earthly Pleasures’ tiene la rara cualidad de no cansar y ser cada vez más entrañable, es por esto que creo que será un álbum más apreciado en el futuro que ahora. Después de todo, la NME le otorgó un frío 6, prueba que este es un gran trabajo disponible sólo para los que quieran oírlo y le den más importancia al intelecto que a lo estético.
