Para que no nos crean incivilizados

January 18th, 2007

Aún mas excursiones al lado oscuro del pensamiento humano gracias a los ilustrativos análisis de Dr. PinguinoRodriguez (nuestro rdefensor de la moral y el decoro), quien esta vez cuestiona el sentido de la letra de “Sigues Siendo Mi Amor”, exito radial del grupo de Soft Rock Kitsch Argentino, GIT (cursioamente nombrado por las iniciales de sus tres miembros… oh la originalidad).


Bueno, como podemos apreciar, estas letras cavan en la obscenidad del consumo de Cocaina de manera despechada y obvia, como si el sujeto que las hizo quisiera compartir su adicción con el mundo y pintarlo de blanco en el proceso.


Estoy loco
Yo ya no puedo entender
La gente esta tan dura
Que ya no se puede creer


No obstante, este cocainomano tiene aun un poco de decoro con respecto a la situacion de su cuerpo durante el efecto de la droga, y reconoce que hay sujetos peores que el, pareciendole increible el estado de sus similares.


Voy buscando
Algo no me importa que
Que tengan algun lado
Algo que al menos venga bien


Ah no, esto es el colmo. No puede ser que este DESPRECIABLE DROGADICTO haya trascendido los niveles “tolerables” de su adiccion. Podriamos incluso apostar que se pondria a jalar detergente con tal de sentirse diferente.


Cruzando la esquina
Te veo y vuelvo recordar
Aquella medicina
Que nos gustaba saborear


Pero que tenemos acá. Según mis deducciones, este sujeto comenzó su adicción por el aparentemente inofensivo Jarabe para la Tos, y aparentemente, solía consumirlo con su ex-pareja, a quien ve en sus ilusiones callejeras.

De hecho esta vacia
Me escapo solo a caminar
Soleándome la vida
Te veo y vuelvo a empezar


Y dale con seguir viendo espejismos… cualquiera piensa que ahi acabó al menos la dosis diaria… pero NO! esta escoria vuelve al vicio sin ningún tipo de pudor.


Si te estas sintiendo sola
Me puedes venir a ver
Hace tiempo fuiste mi amor


Ahora demuestra como al parecer este es uno de esos drogos que no se contentan con permanecer en el vicio, sino tambien con hacer participes de su adiccion a otros, creando así una inmoral e insalubre cadena blanca donde las tarjetas de crédito y los billetes tienen otros usos.

Dios mío, donde quedó la moral!.

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